Mis obligaciones profesionales me han llevado por Madrid esta semana pasada. Ha sido un viaje muy bien aprovechado, he estado con la familia, he hecho un cursillo, he visto jugar al R.Madrid de baloncesto y por último pero no menos importante he comprado un coche de segunda mano. Esto último ha sido una alegría y una tristeza al mismo tiempo ya que he tenido que dar de baja a mi viejo Fiat Brava compañero de alegrías y penurias. A los marineros nos gusta pensar que los objetos inanimados que nos llevan tienen su propia personalidad y alma y no hay dos iguales; sobre todo porque la tripulación dota de alma propia a su barco. La despedida fue un poco fria pero sirva esta entrada como pequeño homenaje a mi viejo compañero de viaje cuyos materiales espero se reciclen para construir otras maquinas más respetuosas con el medio ambiente.

El desastroso tercer cuarto del madrid hizo temer su eliminación, ah no lo había dicho soy madridista, pero lo justo eh.

Mi volvo v70 de segunda mano conmigo dentro, no seais condescendientes, si es feo, pero no lo escogí por guapo sino por bueno al contrario que mi michi jejeje.

Por último mi vieja y elegante nave que me llevó a tantos puertos en los casi diez años que compartimos, dice una canción que sobre la tumba de los marinos no crecen las flores; espero que este viejo cascarón sirva para dar vida a otros aparatos que dejen crecer las flores.