viernes, 22 de mayo de 2009

La guerra más cruel, de Arkadi Bábchenko.



Aunque el título es bastante pretencioso uno puede abrir este libro por cualquiera de sus páginas y encontrar relatos que parecen sacados de la edad media. Su autor Arkadi Babchenko nacido en 1977, mientras estudiaba Derecho en Moscú fue reclutado para la primera campaña militar en Chechenia. Tras seis meses de supuesto adiestramiento, durante los que descubriría la extrema crueldad y la ineptitud imperante en el ejército ruso, fue enviado a primera línea, donde experimentó los atroces sentimientos que genera una guerra que nadie comprendía. Tras su regreso de la segunda campaña de Chechenia, a la que se alistó por voluntad propia (mi cuerpo había regresado pero mi mente seguía allí), sintió la necesidad de poner sus vivencias por escrito.
Una palabra "Dedovschina" se convierte en un termino aún casi más abominable que asesinato o tortura, entre otras cosas porque no era raro que los incluyera. Traducido al español serían las novatadas del ejército o el derecho de pernada de los veteranos pero a un nivel inimaginable para nosotros. Bábchenko relata como los novatos y no tan novatos recibian palizas casi a diario por parte de veteranos y mandos no era raro que se sacaran cadaveres de los pabellones sin que nadie rindiera cuantas a nadie. La dedovschina alcanzaba incluso a los oficiales que eran golpeados por los comandantes y estos a su vez por los generales. El estado de embriaguez era el natural dentro del ejército ruso si se tenía con que emborracharse. Una vez en los cuarteles cercanos a Chechenia y en la misma Chechenia imperaba el caos y los soldados de zonas cercanas desertaban sístematicamente ante la falta del más mínimo control, los que procedian de lugares más lejanos probablemente moririan a manos de los guerrilleros chechenos antes que llegar a casa. Los chechenos mientras tanto tenían que esforzarse por ser más temibles para los soldados rusos que sus propios compañeros y mandos y se entragaban a ello con devoción torturando hasta morir a cualquier soldado ruso que cayera en sus manos. Ni que decir tiene cual era el trato que el ejército ruso dispensaba a la población chechena. Tambien relata cómo algunas valerosas madres iban a Chechenia en busca de sus hijos, muchas eran asesinadas, violadas o ambas cosas por chechenos o rusos indistintamente e incluso tiroteadas por error por los mismos reclutas a los que pretendían ayudar.

En fin un libro que no da un respiro y muestra a Putin, aunque no recuerdo si se le nombra una o dos veces sólo, como un "digno" sucesor de Stalin. Mucho camino le queda a Rusia por recorrer hasta convertirse en un lugar minimamente justo, mientras tanto personas como el autor de este libro y la periodista asesinada Ana Politkovskaya tienen mi más profunda admiración y respeto.

1 comentario:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Como decía Juncal... tomo nota...

saludos!